La emisora local de TDT «Canal 19», que comenzó a operar en septiembre de 2010, no llegará a cumplir ni siquiera un año y medio en antena. El canal anunció ayer su inminente cierre, a finales de año, en el informativo nocturno. Según la emisora, la empresa propietaria, «Arriaca Televisión», así lo había decidido por unanimidad en un Consejo de Administración celebrado esa misma mañana. |
05-12-2011. El cierre de este canal deja a una quincena de personas en el paro, y se suma a la ya larguísima lista de medios comunicación cerrados en los últimos meses. Hace apenas dos semanas, «El Decano Digital» echó a la calle a sus últimas dos redactoras, después de que la misma empresa hubiera cerrado en marzo el semanario en papel que también editaba, que era el medio más antiguo de toda Castilla-La Mancha. Y hace apenas dos meses también cerró un periódico semanal de 25 años de antigüedad, «Guadalajara DosMil», que aún mantiene, eso sí, una edición digital.
Desde el comienzo de la crisis son incontables las cabeceras que han tenido que echar el cerrojazo, fundamentalmente debido a que estaban sustentadas por empresarios del sector inmobiliario. Así sucedió primero con la edición provincial de«La Tribuna», y luego con los gratuitos «Noticias» -que llevaba 15 años editándose- y «Global Henares», dependiente de «Nueva Alcarria». Y este último diario, el de más difusión de ámbito provincial, se encuentra en pleno ERE, con la mitad de la plantilla en el paro. Todo apunta además a un inminente ERE de suspensión.
El cierre de Canal 19 no es el primero tampoco de una televisión en Guadalajara. También lo hizo en la primavera de 2010 la delegación provincial de CRN. En cuanto al resto de cadenas de televisión, son conocidos los problemas que también atraviesan todas ellas.
Según un reciente estudio de la Asociación de la Prensa de Guadalajara, en estos momentos más del 40 por ciento de los profesionales de la comunicación la provincia se encuentran en desempleo, y las previsiones no son nada esperanzadoras para un sector que sufre una auténtica hemorragia de medios, lastrado por el desplome de los ingresos publicitarios, privados e institucionales, y por la falta de «músculo financiero» de sus respectivos editores.
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